Denuncian ante la CIDH violaciones a derechos indígenas por la Reforma Energética

Comunicado Conjunto

PIDEN A CIDH INCLUIR IMPACTOS DE REFORMA ENERGÉTICA EN SU INFORME DE PUEBLOS INDÍGENAS

  • Necesario y urgente visita de la CIDH a México para actualizar informe país y documentar graves violaciones a derechos derivados de proyectos energéticos.
  • Es importante que la CIDH exhorte al Estado mexicano que realice consulta libre, previa e informada para la implementación de proyectos energéticos o cambios legislativos y administrativos acorde a los más altos estándares internacionales.

Washington, DC. a 20 de marzo de 2015. En el contexto del 154 periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), Fundar-Centro de Análisis e Investigación, Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. y Greenpeace informaron a las y los Comisionados sobre las graves afectaciones que la reforma energética implica a los derechos económicos, sociales y culturales en México.

En su intervención representantes de dichas organizaciones reconocieron la apertura de la CIDH para este espacio de diálogo que reconoce que la política energética guarda una estrecha relación con la garantía de los derechos humanos. Destacaron que es la primera vez que un espacio público se abre para que la sociedad pueda presentar sus consideraciones pues ni la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ni la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se han posicionado al respecto.

Señalaron que la reforma energética es una reforma de gran calado que prioriza y facilita proyectos energéticos que son violatorios de derechos humanos. La presentación, discusión y aprobación de la reforma en tiempo récord; no garantizar el derecho de acceso a la información; transgredir el derecho a la consulta previa, libre e informada y el derecho al consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas; así como afectar el derecho a la participación ciudadana como consecuencia de la negativa de la SCJN de someter a consulta popular la reforma constitucional en materia energética, fueron numerados como vulneraciones de derechos.

Destacaron que dentro de los impactos de la reforma energética se encuentra la reducción de los ingresos del Estado ya que con la entrada de empresas privadas al sector petrolero mexicano, éstas recibirán parte de las utilidades que antes correspondían al Estado. “Esto es aún más grave si tenemos en cuenta que en las leyes de la reforma no se establece tan siquiera un porcentaje mínimo que deba recibir el Estado por la explotación de sus recursos petroleros y gasíferos” apuntó Aroa de la Fuente de Fundar y representante de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

Al respecto concretamente manifestó que el fracking supone violaciones al derecho al medio ambiente sano, por la contaminación ambiental; al derecho humano al agua y al saneamiento por la afectación a la disponibilidad, la accesibilidad, la calidad y la asequibilidad del agua; al derecho a la salud por la exposición a la mezcla de químicos del líquido de fracturación y de los propios hidrocarburos extraídos; al derecho a la alimentación adecuada, por el acaparamiento de amplias extensiones de terreno para los campos de perforación y almacenamiento, y la contaminación de tierras de cultivo y pastura; al derecho a una vivienda adecuada, porque se compromete la seguridad física de las viviendas frente a los sismos y accidentes, disminuyen sus condiciones de habitabilidad por la contaminación, y se afecta su acceso a servicios como el de agua potable.

Ejemplificó la magnitud de estas afectaciones, señalando que para la Ronda Cero (R0), Pemex ha definido la asignación a su favor de casi 4 millones 800 mil hectáreas, distribuida en 142 municipios, de 11 estados. Sobresale Veracruz, seguido por Tabasco. 13 pueblos indígenas tienen comprometido su territorio. En primer lugar el pueblo Chontal de Tabasco, con el 85% de su territorio ocupado, seguido del pueblo Totonaca (38%) y Popoluca (31%).

Para la Ronda Uno (R1), manifestó,quese abrirá a la inversión privada los recursos de hidrocarburos a través de licitaciones y contratos, en un total de 68 municipios y 8 estados, por un total de 1.1 millones de hectáreas, principalmente en Veracruz, seguido de Coahuila y Puebla. Son cinco los pueblos indígenas que tienen ocupada una porción de su territorio.

“A las comunidades afectadas, no se les reconoce el derecho a negarse a la exploración y explotación de recursos en su territorio según el artículo 96 de la Ley de Hidrocarburos y el artículo 71 de la Ley de la Industria Eléctrica por lo que hasta ahora, las comunidades afectadas no han encontrado acceso a la justicia en México”, señaló Stephanie Erin Bower.

Durante la Audiencia se expuso la situación sobre la Consulta a la comunidad indígena zapoteca de Juchitán de Zaragoza, Estado de Oaxaca, para la implementación de un parque de generación de energía eólica. Esta consulta es particularmente significativa por ser la primera vez que los tres niveles de gobierno se coordinan para el desarrollo de un proceso de consulta, el cual se basa en un protocolo de implementación elaborado por diversas instancias gubernamentales.

“Las agresiones, amenazas e intimidaciones hacia miembros de la comunidad y autoridades, la falta de mecanismos claros de toma de decisiones, los permisos y contratos previamente acordados, y la falta de transparencia, entre varios otros vicios que se han documentado, resultan violatorios de la jurisprudencia interamericana, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, poniendo en riesgo el resultado que se tenga de la consulta” concluyó en su intervención Dante Emmanuel.

El Comisionado Paulo Vannuchi de la CIDH pregunto si las violaciones a derechos humanos denunciadas en la Audiencia sobre la reforma energética son “futuras” o presentes, las OSC claramente ya habían señalado violaciones en el proceso mismo de aprobación de reforma constitucional y expedición de leyes secundarias sin información, participación ni consulta, detallando además las disposiciones legales que son contrarias a la garantía de derechos humanos de pueblos y comunidades indígenas, campesinas y otras, incluyendo los mecanismos establecidos para la determinación de la servidumbre legal y ocupación temporal de los territorios. Adicionalmente a todas las violaciones que se prevén en materia de derecho al medio ambiente sano y otros derechos económicos, sociales y culturales por los proyectos que favorece la reforma. En su réplica, las OSC destacaron que la reforma no da margen para que se ejerza el derecho al consentimiento previo, libre e informando, contraviniendo la jurisprudencia interamericana, porque si los titulares de las tierras no quieren aceptar el proyecto y no hay acuerdo desde la “negociación inicial”, las disposiciones de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de la Industria Eléctrica disponen la imposición de una mediación que debe llegar a “acuerdo” o bien la servidumbre legal por vía judicial o administrativa. El gobierno mexicano no respondió a estos y otros cuestionamientos.

Al finalizar la audiencia las organizaciones expusieron sus petitorios a la CIDH y al Estado mexicano los cuales se exponen íntegros a continuación:

  • Que la información rendida y en particular los impactos de la reforma energética en México en perjuicio de los derechos colectivos de los pueblos y comunidades sean incluidos por la CIDH en su informe de pueblos indígenas e industrias extractivas que está en curso.
  • Que realice una visita in loco urgente a México para actualizar su informe de país que data de 1996, y particularmente visite comunidades y documente las graves violaciones a los derechos colectivos indígenas que con motivo de proyectos extractivos se han generado en México.
  • Que exhorte al Estado mexicano a la realización de la consulta libre, previa e informada para la implementación de proyectos energéticos o cambios legislativos y administrativos en el que puedan verse afectados los derechos de los pueblos indígenas acorde a los más altos estándares internacionales como lo marca el Convenio 169 de la OIT, así como la jurisprudencia interamericana. Particularmente por cuanto hace a los proyectos Eólicos del pueblo indígena zapoteco de Juchitán, Estado de Oaxaca, México, exprese su preocupación por las deficiencias en la consulta en el informe que emita sobre este periodo de sesiones, tomando en cuenta que este caso será el modelo a seguir en todas las futuras consultas.
  • Que exhorte al Estado a prohibir el fracking, por constituir una forma de extractivismo que menoscaba el derecho a la tierra y territorio de los pueblos y comunidades, así como el derecho al medio ambiente sano.
  • Que exhorte al Estado para asegurar el acceso a un recurso idóneo y efectivo en términos de los artículos 8 y 25 de la Convención, al cual puedan acudir los pueblos y comunidades, para hacer valer sus derechos. Particularmente se asegure en materia de amparo el derecho a la suspensión provisional de las determinaciones de la Comisión de Hidrocarburos en tanto se determina de fondo si su actuar es apegado o no a los derechos fundamentales.
  • Que en ejercicio de sus facultades, solicite a la Corte IDH la correspondiente opinión consultiva para efectos de analizar si la Ley de Hidrocarburos, la Ley de la Industria Eléctrica y la Ley Minera son acordes con los derechos humanos contenidos en el Convenio 169 de la OIT y con los estándares desarrollados por la jurisprudencia del sistema en la materia.

Al Estado Mexicano:

  • Que evite emitir concesiones, permisos y/o asignaciones sobre proyectos de industria extractiva sin previamente consultar libre e informadamente a los pueblos y comunidades que podrían ser afectados.
  • Que evite la aplicación de los supuestos mecanismos de consulta contenidos en los artículos 120 de la Ley de Hidrocarburos y 119 de la Ley de la Industria Eléctrica, por ser en realidad mecanismos de imposición de proyectos y en cambio implemente procedimientos de consulta acordados con los pueblos y comunidades que estén sustentados en los estándares del Convenio 169 de la OIT, así como en la jurisprudencia interamericana, de tal forma que se asegure que sean de buena fe y conforme a los procedimientos e instituciones tradicionales indígenas.

 

Alianza Mexicana contra el Fracking / Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) / Equipo Pueblo AC / Fundar-Centro de Análisis e Investigación / Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. / Greenpeace México Estado de México / Prodesc

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Preguntas y Respuestas sobre la Reforma Energética en la CIDH

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA Y LA AUDIENCIA SOLICITADA ANTE LA Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Audiencia CIDH “Reforma Energética y Derechos Económicos, Sociales y Culturales”
20 de marzo de 2015, Washington D.C.
De 2 pm a 3 pm

1. ¿Por qué la reforma energética viola derechos humanos?

La primera violación de derechos que conlleva la reforma energética proviene del mismo proceso de aprobación, en el cual se violaron los derechos de acceso a la información, de consulta pública y de participación. Particularmente esta reforma transgredió el derecho a la consulta previa, libre e informada y el consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas de nuestro país.

La aprobación de la reforma, tanto en su vertiente constitucional como de la legislación secundaria, se llevó a cabo a través de un proceso cerrado, opaco y veloz y sin procesos de información y participación.

Por su parte, la reforma, a la vez que privatiza la industria petrolera, declara esta actividad de utilidad pública. Esto le da prioridad frente a otros usos del territorio y la garantía de los derechos humanos de la población. Para ello se crean figuras como la servidumbre legal, que obligarán a la población a rentar sus terrenos a las empresas privadas en contra de su voluntad. Además, la entrada de empresas privadas supondrá que el Estado comparta las utilidades con éstas las utilidades de la explotación del petróleo, las cuales suponen actualmente 35% de los ingresos del sector público. Por ello, se afectará el gasto público, fundamental en la provisión de servicios que permiten la garantía de los derechos humanos.

Finalmente, esta reforma significa una apuesta del Estado por la profundización del modelos energético basado en los hidrocarburos al promover el desarrollo del gas y petróleo de lutitas. La técnica de explotación de estos recursos se hace a través de la técnica de la fracturación hidráulica, la cual lleva aparejada graves impactos sociales y ambientales y violaciones a derechos humanos. Esto se hace al mismo tiempo que se debilita la política ambiental y es contrario a los compromisos de México para la lucha contra el cambio climático y la transición energética hacia fuentes renovables.

Algunos de los artículos considerados violatorios de derechos humanos se consignan en los numerales 96, 97, 100 a 109, 118, 120, 121 y 129 de la Ley de Hidrocarburos; así como los artículos 11, 42, 71, 73, 74, 75, 79, 81, 82, 87, 119, 120 de la Ley de la Industria Eléctrica; el 27 y 33 de la Ley de Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética; el 4º de la Ley de Energía Geotérmica; el artículo 5º y 7º de la Ley que expide la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), entre otros.

2. ¿Qué derechos humanos se infringen con la aprobación y puesta en marcha de la reforma energética?

Los principales derechos amenazados por la reforma energética son el derecho a la tierra, el territorio y los recursos naturales, a la autodeterminación y el desarrollo de los pueblos, a la consulta y el consentimiento libre, previo e informado, a la no discriminación, a la propiedad, al trabajo y condiciones justas, equitativas y satisfactorias de trabajo, a la libertad de expresión, de información, de participación, al acceso a la justicia, al medio ambiente sano, a la salud, al agua y al saneamiento, a la alimentación, a la vivienda adecuada, así como también al principio de no regresividad en materia de derechos humanos. Todo ello contraviene las disposiciones contenidas en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículos 1º, 2º, 21); el Protocolo de San Salvador (artículos 1º, 11 y 12); el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículos 2, 14, 25, 27); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículos 2, 6, 11 y 12), el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países independientes (artículos 2, 4, 5, 6, 7, 13, 15 y 17), la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (principios 3, 4, 8, 10, 11, 14 y 15); la Observación General No. 15 sobre el Derecho al Agua del Comité de los DESC; la Resolución 64/292 sobre el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento y diversos artículos de la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1º, 2º fracciones V y VI, 4º, 14, 16, 25, 27 fracción VII y 28, 133), entre otros.

3. ¿Por qué acuden a una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)?

Los intentos de cuestionamiento y denuncia de las amenazas que la reforma energética representa para los derechos humanos hechos a nivel nacional no han tenido, por el momento, una respuesta positiva. De hecho, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Suprema Corte de Justicia han desconocido los impactos que las leyes energéticas tendrán sobre la garantía de los derechos de la población. Por esta razón, ha sido necesario acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien, con la celebración de un audiencia sobre el tema, reconoce que la reforma sí representa riesgos para los derechos humanos.

4. ¿Qué le piden a la CIDH y qué esperan conseguir con esta audiencia?

Le pedimos a la CIDH que haga un llamado al Estado mexicano para que implemente políticas en materia energética acordes a los derechos humanos, en congruencia con sus obligaciones constitucionales e internacionales. Estas políticas deben ir desde cambios en la legislación para hacerla compatible con el marco de derechos humanos, hasta la prohibición del fracking; pasando por la resolución ─bajo los más altos estándares de derechos humanos─ las demandas de amparo y recursos de revisión interpuestos por comunidades afectadas, entre otras.

5. ¿Es vinculante la recomendación que haga la CIDH?

En este momento se trata de una audiencia temática para exponer la problemática ante la CIDH. El resultado de la audiencia puede incluir recomendaciones, o acciones de seguimiento de otro tipo. Las recomendaciones hechas en este marco no constituyen una sentencia (como sería el caso de una sentencia de la Corte Interamericana) pero sí constituyen la interpretación experta de las y los Comisionados sobre qué debe hacer el Estado mexicano para respetar y garantizar los derechos humanos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados; y estos instrumentos sí son vinculantes para el Estado mexicano al encontrarse ratificados por éste. En este sentido, en buena fe el Estado debe cumplir cualquier recomendación de la CIDH; además, al cumplir recomendaciones en esta etapa, se podría evitar la necesidad de que víctimas concretas de violaciones a derechos humanos derivadas de la aplicación de la reforma energética tengan que llevar sus casos ante instancias nacionales e internacionales, como la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; Fundar Centro de Análisis e Investigación; Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. y Greenpeace México.

Reforma energética, a la CIDH

Reforma energética, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Comunicado Conjunto / Texto con preguntas y respuestas anexo

Audiencia CIDH “Reforma Energética y Derechos Económicos, Sociales y Culturales”
20 de marzo de 2015, Washington D.C.
De 2 pm a 3 pm

Por violar derechos humanos y poner en grave riesgo derechos de los pueblos indígenas, la reforma energética será denunciada en una audiencia durante el 154 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La audiencia fue solicitada por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; Fundar Centro de Análisis e Investigación; Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. y Greenpeace México.

La reforma en cuestión y las leyes reglamentarias facilitan el despojo de tierras de los pueblos originarios e invaden sus territorios, afectando no solamente sus recursos sino su autonomía y autodeterminación.

La reforma energética fue severamente cuestionada por pueblos y también por organizaciones de la sociedad civil, a pesar de lo cual se impuso. Ahora es llevada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a solicitud de las organizaciones señaladas.

La audiencia “Reforma Energética y Derechos Económicos, Sociales y Culturales” tendrá lugar el 20 de marzo, en Washington, de 2p.m. a 3p.m.

A continuación compartimos un documento con preguntas y respuestas preparado por las organizaciones que solicitamos esta audiencia.

Agradecemos la difusión.

Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; Fundar Centro de Análisis e Investigación; Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. y Greenpeace México.

 

***

 

Reforma energética va a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Preguntas y respuesta
1. ¿Por qué la reforma energética viola derechos humanos?

La primera violación de derechos que conlleva la reforma energética proviene del mismo proceso de aprobación, en el cual se violaron los derechos de acceso a la información, de consulta pública y de participación. Particularmente esta reforma transgredió el derecho a la consulta previa, libre e informada y el consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas de nuestro país.

La aprobación de la reforma, tanto en su vertiente constitucional como de la legislación secundaria, se llevó a cabo a través de un proceso cerrado, opaco y veloz y sin procesos de información y participación.

Por su parte, la reforma, a la vez que privatiza la industria petrolera, declara esta actividad de utilidad pública. Esto le da prioridad frente a otros usos del territorio y la garantía de los derechos humanos de la población. Para ello se crean figuras como la servidumbre legal, que obligarán a la población a rentar sus terrenos a las empresas privadas en contra de su voluntad. Además, la entrada de empresas privadas supondrá que el Estado comparta las utilidades con éstas las utilidades de la explotación del petróleo, las cuales suponen actualmente 35% de los ingresos del sector público. Por ello, se afectará el gasto público, fundamental en la provisión de servicios que permiten la garantía de los derechos humanos.

Finalmente, esta reforma significa una apuesta del Estado por la profundización del modelos energético basado en los hidrocarburos al promover el desarrollo del gas y petróleo de lutitas. La técnica de explotación de estos recursos se hace a través de la técnica de la fracturación hidráulica, la cual lleva aparejada graves impactos sociales y ambientales y violaciones a derechos humanos. Esto se hace al mismo tiempo que se debilita la política ambiental y es contrario a los compromisos de México para la lucha contra el cambio climático y la transición energética hacia fuentes renovables.

Algunos de los artículos considerados violatorios de derechos humanos se consignan en los numerales 96, 97, 100 a 109, 118, 120, 121 y 129 de la Ley de Hidrocarburos; así como los artículos 11, 42, 71, 73, 74, 75, 79, 81, 82, 87, 119, 120 de la Ley de la Industria Eléctrica; el 27 y 33 de la Ley de Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética; el 4º de la Ley de Energía Geotérmica; el artículo 5º y 7º de la Ley que expide la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), entre otros.

2. ¿Qué derechos humanos se infringen con la aprobación y puesta en marcha de la reforma energética?

Los principales derechos amenazados por la reforma energética son el derecho a la tierra, el territorio y los recursos naturales, a la autodeterminación y el desarrollo de los pueblos, a la consulta y el consentimiento libre, previo e informado, a la no discriminación, a la propiedad, al trabajo y condiciones justas, equitativas y satisfactorias de trabajo, a la libertad de expresión, de información, de participación, al acceso a la justicia, al medio ambiente sano, a la salud, al agua y al saneamiento, a la alimentación, a la vivienda adecuada, así como también al principio de no regresividad en materia de derechos humanos. Todo ello contraviene las disposiciones contenidas en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículos 1º, 2º, 21); el Protocolo de San Salvador (artículos 1º, 11 y 12); el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículos 2, 14, 25, 27); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículos 2, 6, 11 y 12), el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países independientes (artículos 2, 4, 5, 6, 7, 13, 15 y 17), la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (principios 3, 4, 8, 10, 11, 14 y 15); la Observación General No. 15 sobre el Derecho al Agua del Comité de los DESC; la Resolución 64/292 sobre el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento y diversos artículos de la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1º, 2º fracciones V y VI, 4º, 14, 16, 25, 27 fracción VII y 28, 133), entre otros.

3. ¿Por qué acuden a una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)?

Los intentos de cuestionamiento y denuncia de las amenazas que la reforma energética representa para los derechos humanos hechos a nivel nacional no han tenido, por el momento, una respuesta positiva. De hecho, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Suprema Corte de Justicia han desconocido los impactos que las leyes energéticas tendrán sobre la garantía de los derechos de la población. Por esta razón, ha sido necesario acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien, con la celebración de un audiencia sobre el tema, reconoce que la reforma sí representa riesgos para los derechos humanos.

4. ¿Qué le piden a la CIDH y qué esperan conseguir con esta audiencia?

Le pedimos a la CIDH que haga un llamado al Estado mexicano para que implemente políticas en materia energética acordes a los derechos humanos, en congruencia con sus obligaciones constitucionales e internacionales. Estas políticas deben ir desde cambios en la legislación para hacerla compatible con el marco de derechos humanos, hasta la prohibición del fracking; pasando por la resolución ─bajo los más altos estándares de derechos humanos─ las demandas de amparo y recursos de revisión interpuestos por comunidades afectadas, entre otras.

5. ¿Es vinculante la recomendación que haga la CIDH?

En este momento se trata de una audiencia temática para exponer la problemática ante la CIDH. El resultado de la audiencia puede incluir recomendaciones, o acciones de seguimiento de otro tipo. Las recomendaciones hechas en este marco no constituyen una sentencia (como sería el caso de una sentencia de la Corte Interamericana) pero sí constituyen la interpretación experta de las y los Comisionados sobre qué debe hacer el Estado mexicano para respetar y garantizar los derechos humanos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados; y estos instrumentos sí son vinculantes para el Estado mexicano al encontrarse ratificados por éste. En este sentido, en buena fe el Estado debe cumplir cualquier recomendación de la CIDH; además, al cumplir recomendaciones en esta etapa, se podría evitar la necesidad de que víctimas concretas de violaciones a derechos humanos derivadas de la aplicación de la reforma energética tengan que llevar sus casos ante instancias nacionales e internacionales, como la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Todas somos Susana

cuaderno para comadrear/3

(descarga el cuaderno apretando en la imagen)

Todas somos Susana

 

PortadaTodasSomosSusana

Bajo los árboles de choch y de zapote, bajo la luna casi llena, en el patio de una de las mujeres más combativas de uno de los pueblos mayas más combativos, junto al taller de bordado familiar y cerca de la albarrada, con viento de cuaresma y cerca del 8 de marzo, se armó sabroso el comadreo:

“Todas somos Susana” es el título del tercer cuaderno que reúne historias de mujeres a quienes los tribunales han negado justicia y hace referencia a la casta Susana del relato bíblico, acusada falsamente y condenada por los jueces que intentaron abusar de ella.

El cuaderno también hace referencia a la casta Susana, el informe de Indignación que documenta casos de violencia de género y, a través de ellos, la práctica imposibilidad de las mujeres de acceder a la justicia en tribunales de Yucatán.

En el patio de una de las mujeres más combativas, las comadres que han encabezado diversas batallas a favor de su pueblo, asentían al escuchar los casos como si los conocieran en carne propia. Comentaban sus propias experiencias con respecto a la invalidez de las opiniones de las mujeres o a la falta de acceso a la tierra y a la propiedad o la violencia. Todas las historias eran propias. Todas somos Susana.

Durante dos horas las historias del cuaderno se multiplicaron. El cuaderno aportó las preguntas, los derechos y el acento en la responsabilidad del Estado.

(descarga el cuaderno apretando en la imagen de la portada)

***

Un pedazo a manera de introducción permite asomarse al cuaderno. Se los dejamos aquí, junto con las fotos de la presentación en el patio de algún pueblo maya de la península en el que las mujeres han encabezado la lucha por la defensa de la autonomía.

Aquí pueden ver una selección de fotos

Bajo los árboles de choch y de zapote, bajo la luna casi llena, en el patio de una de las mujeres más combativas de uno…

Posted by Indignacion on Wednesday, March 4, 2015

***
Ven acá, comadre

El otro día estábamos comadreando en el Uay Ja y entró corriendo Doña Valentina, la vecina del xamán que es muy exigente y expresiva.

– Oigan ¿aquí hay alguien que me pueda ayudar?

– ¿Qué te pasa niña?

– Me llamaron para hacer justicia y cuando llegué me dijo el juez: ¿dónde está tu marido? Es con él la cosa.

– ¿A él le van hacer justicia?

– ¡No! Es a ti, pero no se puede si no está él.

– ¿Por qué, no tengo boca?

– Si pero estás casada y él es la cabeza de tu familia, hasta 
la biblia lo dice.

(…)

***

Tiene una linda sonrisa y una mirada franca. Siempre está de hipil. Habla maya solamente. A veces la encontramos sembrando; con delicadeza mueve la tierra y acomoda la albahaca o la sábila o el epazote. A veces la encontramos friendo la tortilla en la sartén para hacer los panuchos o salbutes que sale a vender. Así ha crecido a sus hijos. El hombre se fue después de 30 años de golpearla, insultarla e incluso violarla. Y siempre amenazándola con sacarla de la casa. El juez de paz pensó que el caso le sobrepasaba, cuando la violencia llegó a la violación sexual. Él la persiguió y la agredió junto a la albarrada. Los magistrados no le creyeron la violación y, después de años con el caso en el Ministerio Público, cuando al fin se consignó ante el juez, el marido se amparó y los magistrados le dieron la razón al marido. ¿Por qué? Porque es mujer. Porque es maya. Porque es mujer y es maya en un mundo machista en el que el testimonio de las mujeres no tiene valor, ni con pruebas aportadas, como el dictamen sicológico.

Con M.A.R. pasó lo mismo, pero fue el Tribunal Superior de Justicia quien eliminó el delito de violación “porque no se comprobó la violencia” aun cuando el abuso ocurrió cuando M.A.R. era menor de edad, aun cuando el abuso se había cometido durante años.

Y ahora es la juez de Tekax, en otro juicio, la que exculpa al agresor.

Una se asombra de cómo los jueces pueden pasar por alto la rabia, la indignación, la dignidad herida, el dolor, la vejación. Pero los jueces pueden también acusar falsamente, tal como ocurrió contra Susana, en el relato bíblico de Daniel.

Y los jueces, también hoy, también en México, inventan delitos o encubren los que crean otras instancias, encubriendo a otras autoridades.

La Fiscalía, como en el caso de los feminicidios en Yucatán; la policía, cometiendo tortura sexual contra las mujeres de Atenco en lucha por defender su tierra; el Ejército, violando a Inés, a Valentina, encubriéndose a sí mismo; la propia familia, castigando la denuncia, exigiendo silencio; los propios compañeros de las grandes causas, abusando sexualmente de las compañeras, ocultando, exigiendo silencio; la iglesia, los sacerdotes, abusando de mujeres, niñas y niños; el ejido, cómplice de los hombres, negando a las mujeres reconocimiento de derechos sobre la tierra, saboteando el derecho a la propiedad de la familia; el delegado de Migración de Tenosique, abusando de una niña hondureña.

Son casos que nos han mostrado que en México los jueces nos condenan a las mujeres por el hecho de ser mujeres y exculpan y encubren a los hombres y a las autoridades que violan nuestros derechos.

Son casos que distintas organizaciones hemos tomado como ejemplo, para mostrar dónde están los problemas, para exigir justicia.

Son casos que queremos conversar entre nosotras, con otras mujeres, también con otros hombres, en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestros grupos, porque son casos que nos muestran el problema y, creemos que hablándolo, podemos enfrentarlo.

En la casa se encuentra también un juicio o un abrazo. En la casa se encuentra también la condena o el respaldo. En la casa se puede encontrar el impulso para seguir o la exigencia de silencio.

Valentina, violada por el ejército, fue abandonada por su marido y en su pueblo le recriminaban y la culpaban porque a raíz de su denuncia los militares podrían tomar represalias contra el pueblo, podía haber consecuencias.

A Paula sus tías llegaron incluso a golpearla por denunciar al abuelo que abusó de ella. Y su mamá declaró contra ella, para encubrir a su papá.

En Atenco, las mujeres fueron torturadas sexualmente. En sus cuerpos se libró una batalla contra el movimiento que defendía las tierras.

A todas ellas les falló el Estado mexicano. El gobierno las agredió o no las protegió; los tribunales, les negaron justicia, las condenaron, las revictimizaron.

Queremos conversarlo porque puede pasar en la casa, pero la obligación de garantizarnos una vida libre de violencia es del Estado, pero los gobiernos no cumplen sus obligaciones, no respetan, no garantizan, no previenen. Y somos nosotras las que vamos a exigirles que cumplan su obligación.

Queremos conversarlo porque puede pasar en la casa, pero no sólo por eso. Podría ser que nunca nos pasara a nosotras, pero en la casa, en la escarpa, desde que somos niñas formamos nuestro pensamiento escuchando a las tías, a las vecinas. Lo que escuchamos sobre una mujer sobreviviente de una violación (“ya le desgraciaron la vida”, “ella lo provocó”) forma nuestros silencios, nuestra palabra, nuestra manera de pensar. Y en una idea puede haber una gran fuerza, que puede ser una piedra que condena, una piedra que construye una albarrada o una fuerza que transforma y nos ayuda a vivir más felices, con mayor libertad, haciendo que se respeten nuestros derechos, nuestro cuerpo, nuestras ideas.

Las comadres indignadas

Aquí pueden ver una selección de fotos

Bajo los árboles de choch y de zapote, bajo la luna casi llena, en el patio de una de las mujeres más combativas de uno…

Posted by Indignacion on Wednesday, March 4, 2015

La otra historia: Rebelión y resistencia del pueblo maya

 

PortadaTsikbalLa otra historia, en caracol y en tsikbal: Rebelión y resistencia del pueblo maya

Equipo Indignación

Es la otra historia: La que se guardó en la memoria de los pueblos. La que corre por debajo, enhilada entre las luchas que hoy recuerdan el futuro.

Es la otra historia, la de abajo, la que puede cambiar la historia.

Se hizo libro… o caracol.

Así invitó el equipo Indignación a la presentación del libro “Rebelión y resistencia del pueblo maya – Tsikbal”, que no es precisamente un libro pero que convocó a cómplices de organizaciones, de movimientos sociales y de la academia que acudieron ayer, 2 de marzo, al auditorio de la UNAM sede La Plancha, a escuchar esta otra versión de la historia que se ha ido construyendo a través de largas y sabrosas conversaciones en los pueblos de la península.

Los encargados del área maya del equipo Indignación, don José Anastacio Euán, Silvia Chalé y Randy Soberanis, intérpretes de la historia y de las luchas actuales de los pueblos, han reformulado versiones, resignificado fechas para contar una historia muy distinta a la que nos contaron, una historia que es herramienta para defender los derechos al territorio, a la autonomía y a la autodeterminación.

Ella Fanny Quintal Avilés, Juan Carlos Mijangos y Raúl Lugo, sentados junto a los autores extrajeron del libro sus preguntas y sus reflexiones.

Desde la otra historia, la actual es una ocupación del territorio del pueblo maya y 500 años no es todo; apenas un tiempo en el largo camino hacia la libertad. Un tiempo de resistencia. El olor de la lluvia anuncia el tiempo de la siembra.

La de ayer no fue la primera presentación. Antes se presentó en Maní, entre los pueblos que fueron cómplices en la construcción de este libro que no es libro, sino una invitación a conversar la historia desde abajo, desde otro lugar.

La historia que nos contaron, como dice don Pepe, está al revés. Como en el xook k’iin, es decir en las cabañuelas, que tiene un momento en que la cuenta se hace para atrás o al revés.

Gracias a tod@s los que acompañaron este asomarse del Caracol en forma de libro. Las historias, por abajo, siguen encontrándose en las luchas de los pueblos.

El libro, es decir el caracol, puede descargarse aquí:

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Imágenes de la presentación en el CEPHCIS -UNAM sede La Plancha la noche del 2 de marzo de 2015

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Les dejamos también, con mucha emoción, las palabras que compartió Juan Carlos Mijangos, cómplice y compañero, en la presentación. ¡Gracias, compañero!

De cómo en la conversación se comparten y siembran las semillas de rebelión y resistencia

Aviso que esta presentación no es solamente obra de mis reflexiones y pensamientos en solitario. Agradezco a las personas que me escucharon leer en voz alta las líneas de Rebelión y resistencia del pueblo maya/ Tsikbal: don Roli, Israel, Wado, Kinich y Eliana. Agradezco también a Bety, Randy, Pepe, Raúl, Martha y Cristina su generosidad para compartir por medio del libro sus conversaciones sobre nuestro pueblo maya. Les agradezco también que me hayan invitado a presentarlo y que quienes estén conmigo en esta mesa sean Ella Fanny Quintal Avilés (mi maestra) y Raúl Lugo Rodríguez (capellán del pelotón de resistencia en que se ha convertido mi familia extensa). Ofrecidos los agradecimientos, pasemos a la conversación sobre el libro.

Para conversar suele ser útil que alguien haga preguntas y otra u otras personas tengan otras preguntas o respuestas sobre el tema, persona o pueblo en cuestión. De manera que el procedimiento para esta presentación es sencillo (que no simple): ofreceré las preguntas y respuestas que el libro fue suscitando o resucitando mientras, con otras y otros mayas, iba caminando los rumbos de la tsikbal. Van las preguntas y sus respectivas respuestas.

¿Qué tan honda es la raíz de la rebeldía y la resistencia entre nosotros, los mayas del presente?

La primera vez que me hice una versión de esta pregunta vivía en Chacsinkín, Yucatán. Era 1994 y estaba haciendo la investigación para mi tesis de maestría, misma que asesoró Ella Fanny. Entrevisté a muchas personas y a muchas les hice la naive pregunta acerca de si se sentían mayas. La inmensa mayoría respondió que sí. Pero además, hubo un hombre que en vez de responderme sí o no me preguntó: “¿Sabes quién fue Jacinto Canek?”. Recuerdo que la cuestión me descolocó bastante porque, como en las películas de policías y ladrones, el que hacía las preguntas era yo y, además, según mi lógica académica de aquellos entonces, don Aureliano se estaba saliendo del tema. A don Aureliano no pareció inmutarle el gesto de extrañeza con el cual le respondí que sí, que conocía la historia de Jacinto Canek y de inmediato me explicó: “Era chingón, peleó en la Guerra de Castas y ganó a los ts’uules”. En ese mismo instante estuve tentado a decirle que seguramente estaba confundido porque la rebelión de Jacinto Canek ocurrió en el siglo XVIII y la Guerra de Castas en los siglos XIX y XX, además Jacinto no había ganado pues su rebelión fue aplastada y él mismo fue descuartizado en la plaza grande de esta racista ciudad de Mérida. Intuí que algo había que yo no entendía tras la certeza y seguridad con que don Aureliano me contó los detalles de la rebelión de Canek en la Guerra de Castas y de cómo participaron los chacsinkienses, así que no hice ninguna de las aclaraciones que en aquel entonces yo consideraba pertinentes y que ahora, desde el nosotros maya de la resistencia ancestral, entiendo como una impertinencia de aquel antropólogo que fui.

Hace unos días, mientras descansaba de reunir piedras y romperlas para que don Roli y su hijo Israel construyeran una pila de agua que servirá como herramienta en la resistencia contemporánea, empecé a leerles el libro. En cuanto vieron la portada y escucharon el título, padre e hijo intercambiaron miradas de inteligencia y don Roli preguntó: “¿En este libro está la historia de Jacinto Canek?”. Para ocultar mi emoción tras la pregunta les dije que lo vería en el índice y empecé a leer en voz alta. Sí, la historia de Canek está. Ambos sonrieron. Sus sonrisas se ampliaron cuando de la página cinco de libro leí estas palabras: “No somos los vencidos, ni estamos acabados y mucho menos hemos desaparecido”.

Deduzco de esas reacciones nuestras que los mayas de hoy seguimos viendo con esperanza el día de ser libres de verdad. Para nosotros la larga lucha por la libertad se coloca en los muchos millones de rayas que hacen los años del urich, el caracol, de nuestra historia. De tiempo en tiempo la rebeldía brota y se convierte en guerra y otras solamente siembra los granos de maíz y recoge las hojas de xtés que alimentarán nuestra fuerza, llegado sea el día. La memoria nuestra no solamente guarda un recuerdo de lucha, sino el cómo se construye esta y hacia dónde se dirige porque es un camino no el lugar a donde hemos de llegar.

Un día después de leer a don Roli e Israel la introducción del libro, mientras repasaba los ojos por los textos de Diego de Landa que en este libro se reproducen, recordé que hacía días tenía pendiente pedir a Wado que me mostrara la planta de xtés. Me llevó a buscar algunas matas e hicimos, a manera de experimento, una sopa y esta nos dejó el sabor delicado de una planta que hoy para muchos es solamente hierba mala que crece a la vera de los caminos. Recientemente Wado y yo estudiamos un artículo publicado por biólogas del Centro de Investigación Científica de Yucatán y aprendimos que en tiempos previos a la llegada de los invasores españoles, el xtés era cultivado en extensiones importantes y era considerado comida de guerreros. Un jefe ts’uul, cuyas noticias se leen en el libro que ahora presentamos, prohibió en 1519 la siembra de esa planta que muchas fuerzas daba a nuestros antiguos. Hernán Cortés, so pretexto de que el xtés (ustedes lo conocerán como amaranto o quelite) era planta asociada a cultos paganos, ordenó castigos severos para quienes se atrevieran a sembrarlo. No logró erradicar la siembra, nuestros pueblos mesoamericanos, y el maya entre ellos, siguieron sembrando esas y otras semillas a escondidas, en clandestinidad, sin bulla, como muchas de las cosas que hemos hecho para vivir como pueblos. Varias personas que ahora me escuchan y las que después lean estas líneas, saben a qué me refiero cuando digo que la agricultura y el cuidado de las semillas y las especies han sido parte importante de la resistencia maya, Landa y Cortés lo sospecharon, incluso trataron de evitarlo, pero nunca lo lograron. Ahora Monsanto lo intenta, y también ha sido y será derrotado.

Creo que esos ejemplos, que se suman a la ilustración paradigmática de los pueblos mayas que forman el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sirven para atisbar una idea sobre el calibre de la rebeldía y la resistencia maya recorridas en las páginas de este libro. Eso es lo que nos ofrece este tsikbal: un cerro, un múul para pararnos y desde allá ver el lak’in, el chik’in, el xamán, el nojol y el chum taan de nuestro pueblo que lucha con el amor que ofrece “para todos todo, nada para nosotros”.

La segunda pregunta con que quiero hilvanar esta conversación salió de las bocas de un niño y una niña nacidos en medio de la globalización del capitalismo. Me preguntaron mis hijos: ¿Somos mayas? Les ofreceré un poco de contexto para que comprendan la dificultad que para ellos o para cualquier persona (incluso los así llamados científicos sociales) entraña la pregunta. La madre de ellos nació en los Estados Unidos, los antepasados de ella fueron judíos que escaparon de la persecución nazi. Por otra parte yo llegué a identificarme, tardíamente, maya a pesar de que mis cuatro abuelos hablaban el idioma de estas tierras. Ustedes comprenderán, o tal vez no, el terrible peso que la discriminación descarga sobre las espaldas del pueblo maya yucateco y los individuos que decidimos o no formar parte de él.

He respondido a mis hijos que sí son mayas y, en cierta forma, lo son o lo serán al modo de Gonzalo Aroza, mejor conocido como Gonzalo Guerrero. Habiendo nacido en la tierra de los invasores, él decidió luchar al lado de los invadidos; pudiendo emplear sus conocimientos militares para despojar, los empleó para defender al pueblo que le salvó la vida. De algún modo eso ayuda a responder a las preguntas y dudas que las, así llamadas, poch mayas coautoras del libro se plantean en relación con su ser o no mayas. Sí son, han decidido serlo y han trabajado duro para lograrlo. Su arduo trabajo nos ha regalado una verdadera herramienta educativa en forma de libro. Por medio de esta conversación sobre nuestra historia verdadera nuestros hijos e hijas tendrán una ventana a la dignidad, el valor, la osadía y la inteligencia de un pueblo, el nuestro, capaz de mantener la ternura, la humanidad y el religioso amor a la naturaleza en medio de los horrores de la guerra, la destrucción y el despojo.

El final del libro nos hace volver al principio, a la palabra de nuestros antiguos donde se guarda la sabiduría, la dignidad y el honor de un pueblo que vive y tiene nombre más allá de la muerte y el olvido que sus opresores de antes y de hoy le ofrecen. Encontramos la filosofía del Popol vuj, la historia contada por mayas en las líneas del Memorial de Sololá, la profecía de los Chilames, la poesía de los cantares de Dzitbalché, las cartas de la memoria militar de los rebeldes de la Guerra de Castas y otros documentos que adquieren valor de testimonio ante los ojos de quien a su pueblo busca.

Al principio vuelvo. Merece celebrarse un libro escrito en español (a menudo arma de engaño colonial) por mayas que decidieron serlo a pesar del escarnio apenas disimulado de sus opresores y a contracorriente del desprecio manifiesto de algunos de sus iguales. Como todo acto de dignidad rebelde y en resistencia, este es un aliento de vida, es la vista puesta donde debe mirarse, es la herramienta o el arma transformada, el símbolo resignificado, la palabra resurrecta o, mejor, insurrecta.

Recomiendo su lectura y con ello no me refiero a solamente quedarse con las interpretaciones que ofrecen Bety, Randy, Raúl, Martha y Cristina. Me refiero a la lectura de usted que no escribió las palabras que forman las páginas de este libro. Esa, su lectura, es la que dará vida a estas hojas en el calendario de la transformación de México y el mundo en un lugar donde ser opresor sea marca de vergüenza y no maldad que, como ahora, es cubierta de honor falso y dinero mal habido.

Si me permiten otra sugerencia, les pido que se beneficien de la lectura y conversación colectiva de y con este libro. Así lo sugiero, pues en mi ejercicio de leer con otros encuentro una experiencia espiritual reconfortante al ver en los gestos y miradas de jóvenes, adultos, ancianos y niños el reflejo vivo de un pueblo con pasado y porvenir. Más aún, de las preguntas que juntos cultiven hasta encontrar respuestas, cosecharán alternativas que les permitan ver que no estamos condenados a vivir como destino la tragedia que hoy el capitalismo nos ofrece con engaños.

A través del amarillo ceniciento y quemante del sol, ya el viento trae el olor del agua, es tiempo de preparar la siembra.