El derecho a elegir autoridades

Fin a un desacato

Indignación A.C.

Tres semanas después del retrasado proceso electoral que se llevó al cabo para elegir autoridades en las comisarías del municipio de Mérida, el Congreso del Estado estableció en la constitución yucateca la obligatoriedad de estas elecciones.
El quince de mayo pasado, el congreso del Estado puso fin al desacato en el que permanecía desde hace más de cinco años, cuando de las reformas al artículo 115 de la Constitución Federal se desprendió la obligación de las legislaturas de los estados de adecuar sus respectivas constituciones.
Entre otras modificaciones, el Congreso aprobó formas de participación ciudadana a través de las figuras del plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular.
Con respecto a las elecciones en comisarías, cada tres años distintos ayuntamientos yucatecos se atribuían la facultad de decidir si respetarían o no el derecho de los habitantes de las comisarías a elegir a sus propias autoridades. La constitución, la ley orgánica de los municipios y los reglamentos de comisarías consideraban que la designación de comisarios era facultad del presidente municipal quien “podía” hacer una consulta, pero no estaba obligado a ello.
En el caso del municipio de Mérida, las dos administraciones municipales anteriores a la actual (encabezadas por Xavier Abreu y por Ana Rosa Payán) dijeron, en su momento, que designarían comisarios sin consultar al pueblo. Las protestas generadas en estas comisarías, a las que se sumó el equipo Indignación con pronunciamientos públicos, hicieron reconsiderar a ambas autoridades municipales y, finalmente, sí realizaron elecciones.
La actual administración municipal de Mérida realizó estas elecciones hace apenas unas semanas, casi un año después de tomar posesión y cinco meses después de la fecha en la que los comisarios debieron haber concluido su gestión.
La actual reforma constitucional impedirá que, en el futuro, se vulnere este derecho o se retrase su ejercicio. La ley establece que las comisarías elegirán a sus autoridades por voto universal, directo y secreto, dentro de los primeros noventa días siguientes de la toma de posesión del Ayuntamiento.
El Equipo Indignación celebra que la constitución yucateca garantice el derecho del pueblo maya a elegir a sus autoridades. Observamos, sin embargo, que la ley no contempla otras formas de elección que se realizan en algunas comisarías actualmente, como las asambleas. Posiblemente el congreso omitió consultar al pueblo maya sobre algo que le afecta directamente.
Aunque la reforma constitucional continúa considerando a los comisarios “autoridades auxiliares del Ayuntamiento”, el hecho de que se garantice el derecho del pueblo a nombrarlos restituye el carácter de representantes de su propia comunidad que los habitantes de las comisarías les confieren de hecho.
Confiamos en que las distintas autoridades municipales tendrán esto en cuenta para desistirse de considerarlos “empleados” del Ayuntamiento.

Carta abierta al Secretario de Salud: Violencia y Consentimiento

En un rincón del mundo, unas pieles se encuentran.
Se hablan, se escuchan. Se preguntan, se responden. Se acarician.
Porque una caricia es una pregunta.
Porque una caricia es una respuesta.
Maa Jchixuch en “Muertos incómodos”

Dr. José Pereira Carcaño
Secretario de Salud del estado de Yucatán

Con escándalo y preocupación hemos leído declaraciones suyas publicadas en el “Mundo al Día” el viernes 13 de mayo pasado, en una nota sobre la inauguración del segundo simposio de violencia familiar.
Dicho periódico le atribuye a usted expresiones que, de ser ciertas, pondrían de manifiesto un gran obstáculo de la Secretaría a su cargo para enfrentar el problema de la violencia de género: la incapacidad para reconocerla.
Ante la grave realidad de la violencia de género en México y en Yucatán, mientras diversos organismos realizan esfuerzos para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer, el Secretario de Salud de Yucatán no sólo sostiene la existencia de un supuesto matriarcado, sino que tipifica una nueva y peculiar forma de violencia: “los varones también sufren violencia de sus parejas, pero en este caso no los obligan sino que los someten a la abstinencia”.
Según este pensamiento la mujer es sólo un objeto que debiera estar siempre dispuesta a cumplir con la “obligación” de satisfacer los deseos sexuales del varón, deseos que son, finalmente, los que cuentan. De ahí a considerar que no hay violación entre cónyuges no hay ni siquiera un paso. Se coloca usted adentro de esa lógica, en un pensamiento que creíamos ya superado. Lisístrata, la pacifista, sería hoy acusada de incurrir en violencia familiar.
Lo que legitima una relación sexual no es el matrimonio, sino el consentimiento libre de personas adultas. Ese consentimiento, por lo demás, no se da una vez y para siempre, sino que requiere manifestarse en cada acto.
Otras expresiones atribuidas a usted en la misma nota también nos causan preocupación. Afirma que “en Yucatán impera el matriarcado sobre el patriarcado” y lo justifica expresando que: “Existe predominio en la toma de decisiones por parte de la mujer, sobre todo de madres, suegras y abuelas”.
¿En qué ámbito toma esas decisiones la mujer? Porque si se refiere a decisiones que se toman al interior del hogar, la expresión sólo reproduce un pensamiento de la cultura patriarcal que ha sido fuente de inequidad para las mujeres: el lugar de la mujer es lo privado, la casa, la familia. Reproduce la idea de que la mujer lo es en tanto crea, reproduce, sostiene y edifica una familia.
“La identidad de la mujer aparece diluida en otras identidades como las de ‘vecina’, ‘madre’, ‘ama de casa’ (suegras y abuelas, añadiría el Secretario). Se proyecta así su rol doméstico al espacio social, pero no se contribuye de esta forma a disminuir o eliminar las desigualdades de género”
Esta visión oculta la inequidad de género y, si no se identifica el problema, difícilmente se pueden diseñar estrategias para su solución.
Le recordamos que “la violencia, además de ser delito que requiere prevenirse, combatirse y sancionarse, es también resultado, efecto de una sociedad que subordina y excluye a la mujer” .
El Equipo Indignación le recuerda, respetuosamente, que el Estado mexicano ha suscrito compromisos para garantizar la equidad de género, así como para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, compromisos que usted está obligado a cumplir y promover en el ámbito de su competencia.

Atentamente,
INDIGNACIÓN A.C.