Ante la selección del Ombudsman

5 de julio de 2002

Una vez concluido el proceso de selección del nuevo presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos queremos compartir nuestra evaluación de dicho proceso.
La selección del nuevo funcionario no se logró por la vía del consenso, sino de la insaculación. Este es ya, como habíamos manifestado anteriormente, un fracaso en sí mismo para la labor de los legisladores que debieran haberse esforzado por llegar a acuerdos. No vimos, a lo largo de todo el proceso, ningún signo de esta preocupación.
Creemos que una de las razones por las que el consenso se hizo imposible fue el hecho de que los legisladores empezaran a identificar a los diversos candidatos y candidatas con tal o cual partido, en lugar de investigar y valorar las trayectorias de cada uno en relación con su trabajo a favor de los derechos humanos. En este sentido afirmamos que prevaleció el interés partidista por encima de un análisis sereno de las necesidades que, en materia de derechos humanos, tiene la sociedad yucateca.
No podemos por ello calificar de exitoso el proceso de selección que acaba de terminar. Los diputados y diputadas tendrán que llegar a entender que su calidad de legisladores y de representantes populares implica la renuncia a intereses mezquinos. Desde la sociedad civil organizada seguiremos pugnando porque las grandes decisiones sean tomadas por encima de los intereses de personas individuales y de partido.
Comprendemos la inclusión en la ley de derechos humanos de la posibilidad de la insaculación como un medio para evitar situaciones como la que enfrenta el estado de Jalisco, cuya comisión de derechos humanos permanece acéfala desde hace muchos meses por falta de consenso entre los partidos. Es muy posible que esa situación se hubiera presentado también en nuestro estado de no haber previsto la ley esa salida de emergencia. Sin embargo el hecho de que la misma ley no haya contemplado que el candidato tuviera que atestiguar su trayectoria a favor de los derechos humanos, propició que llegaran a la insaculación personas sin trayectoria ninguna en este campo.
Reconocemos que la transparencia que se dio en algunos pasos del proceso sí rindió algunos frutos positivos. La vigilancia ciudadana pudo inhibir la llegada a la insaculación de personas que manifiestamente habían sido cómplices, sea por acción como por omisión en procesos violatorios de los derechos humanos.
Al mismo tiempo, y aunque no estaba contemplado en la ley ni en el texto de la convocatoria, la exposición pública de motivos de los candidatos durante el proceso alentó la reflexión y la participación de la sociedad en el proceso. Desgraciadamente, no conocemos la propuesta del candidato que resultó designado ombudsman mediante el proceso de insaculación, dado que éste decidió no presentarla públicamente en la comparecencia, sino enviarla solamente por escrito.
Llegamos, pues, al final de este accidentado proceso con un nuevo ombudsman designado por insaculación. Enfrenta el Lic. Salazar Vadillo un reto de enormes dimensiones. Tiene a su favor una ley que, aunque perfectible, contiene sustanciales avances en relación con la anterior. Cuenta también con un consejo que, esperamos, cumplirá su función vigilante ante el funcionamiento de la Comisión. Tendrá la oportunidad de conformar un equipo compuesto por funcionarios capaces y entregados a la causa de los derechos humanos. Pero sobre todo, contará con la vigilancia crítica, insistente a tiempo y a destiempo, de quienes por convicción y voluntad hemos decidido empeñar nuestra vida en la noble causa de la promoción y defensa de los derechos humanos. Permaneceremos en alerta continua y no cejaremos en nuestra exigencia ciudadana.

La Codhey intenta concluir expedientes arbitrariamente

2 de julio de 2002

A escasos días de que el Congreso designe a la persona que presidirá la Codhey, este organismo público de defensa de los derechos humanos intenta “archivar como concluidos” expedientes que se encuentran en trámite ante esa institución.
Al menos a dos personas cuyas quejas acompaña el Equipo Indignación se les han dirigido sendos oficios por medio de los cuales la Codhey los emplaza arbitrariamente a presentar pruebas que sustentes sus dichos o a considerar como concluidos sus expedientes.
En ambos casos la Codhey sustenta dicha acción en un artículo de su reglamento interior que se refiere a la conclusión de expedientes por “falta de interés del quejoso”, a pesar de que dichos quejosos presentaron su queja, la ratificaron oportunamente, acudieron a la Codhey cuando fueron requeridos por ese organismo y presentaron escritos dando respuesta a los informes que rindieron las autoridades presuntamente responsables de violar sus derechos.
Ante esta arbitraria e irregular actuación de la Codhey y considerando la gravedad que reviste el hecho de que el propio organismo encargado de defender los derechos humanos obstaculice el proceso de investigación y de las quejas y dilate su conclusión, el Equipo Indignación presentó el día de hoy una queja ante la Contraloría General del Estado de Yucatán a fin de que se investigue si el presidente provisional de la Codhey incurrió en alguna falta administrativa y, de ser así, se apliquen las sanciones previstas por la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Yucatán teniendo en cuenta la gravedad del hecho.
Los oficios mediante los cuales se emplaza arbitrariamente a al menos dos quejosos están firmados por el director de procedimientos, Lic. Armando Durán Coello, propuesto como candidato para ocupar el cargo de presidente de la Codhey. El oficio pone en entredicho el legítimo interés de esta persona por defender los derechos humanos de las personas que acuden a presentar quejas contra servidores públicos.
El actual presidente provisional es responsable, en última instancia, de esta acción de la Codhey. La Secretaría de la Contraloría tendrá que determinar el grado de responsabilidad que tuvieron en esta irregularidad el presidente provisional así como el director de procedimientos y determinar qué sanciones ameritan.